lunes, 20 de abril de 2009


La Reserva Natural Laguna del Diamante está ubicada próxima al limite occidental - en la parte media de su extensión norte-sur - del territorio mendocino. Ocupa el Departamento San Carlos y dista a algo más de 100 kilómetros al sudoeste de la ciudad cabecera que lleva el mismo nombre del departamento.

Sus coordenadas geográficas aproximadas son : 34† 10’ Lat. S. y 69† 41’ 30” Long. O. El distrito las Pareditas, distante a 70 kilómetros, resulta ser la población más cercana al área.

Como marco de fondo se observa el volcán Maipo de 5.323 m.s.n.m., que está situado a unos 10 kilómetros de la Laguna.

De acuerdo a la clasificación en biorregiones que presenta Cabrera y Willink (1980) la zona en estudio está comprendida dentro de la Región Neotropical, Dominio Andino Patagónico, Provincia Altoandina - en concordancia con la división fitogeográfica- que de norte a sur su cota va descendiendo en altura. Así mientras en los Andes Venezolanos la misma se sitúa aproximadamente en los 4.000 m.s.n.m. en la latitud donde se ubica la Reserva Laguna del Diamante esta se sitúa en los 3.000 metros. Los componentes faunìsticos, siguiendo con la clasificación mencionada, son casi los mismos de los de la Provincia Puneña .

Comenzando por la ictiofauna es destacable comentar que la Laguna del Diamante no posee peces autóctonos sino solamente los introducidos con fines deportivos como trucha de arroyo (Salvelinus fontinalis) y la trucha arco iris (Salmo gairdneri), el pejerrey flecha de plata (Odontesthes bonariensis). Entre los batracios cabe mencionar a la rana común (Leptodactylus ocellatus) y los reptiles se destacan por la variedad de lagartijas y gekos como Leiosaurus catamarcensis, Liolaemus cuyanus, Liolaemus wiegmannii entre varias especies más. Los lagartos se hacen presentes con el lagarto colorado (Tipinambis rufescens). Los ofidios también presentan varias especies siendo algunas de ellas la yarará ñata (Botthrops ammodytoides), Elapomorphus cuyanus, Lystropis semicincus, Tomodon ocellatus, entre otros.

Las aves de la región prospectada son abundantes y cuentan con varios endemismos. Algunas de las aves más conspicuas son: la gaviota andina ( Larus serranus), la gachona grande (Attagis gayi), la paloma dorada (Metriopelia aymara), la palomita cordillerana (Metripella melanoptera), la lechucita viscachera (Athene cunicularia), la guayata (Chloephaga melanoptera), dos especies de gallaretas del gènero Fulica , el chorllto puneño (Charadrius alticola). Tambièn hay dos especies de carpinteros, dos de picaflores, camineras del gènero Geositta, el pato crestón (Lophonetta speculariodes), la aboceta andina (Recurvirostra andina), jote de cabeza colorada (Cathartes aura) y el de cabeza negra (Coragyps atratus), el matamico andino (Polyborus megalopterus) y el cóndor (Vultur gryphus) entre muchas otras especies de distintas familias.

Entre la mastofauna pueden citarse varias especies de ratones y ratas, principalmente de los géneros Akodon, Andinomys, Nectomys, Calomys y Phyllotis y Andinomys. . Tambièn se observan chinchillones del gènero Lagidium, varios tuco-tucos del gènero Ctenomys y cuises de los géneros Cavia, Microscaviam y Galea. Los marsupiales no están ausentes en las alturas, pudiendo llegar hasta los 3.000. la comadreja común (Didelphys albiventris) y la comadrejita enana o achocaya (Thylamis pusilla) llega hasta los 3.500 m.s.n.m.

Entre macrofauna se destacan los camélidos con importantes poblaciones de guanaco (Lama guanicoe), el zorro colorado (Dusicyon culpaeus) que figura en el apéndice I de la CITES, el hurón menor (Galictis cuja), el puma (Puma concolor), el gato montés común (Oncifelis geoffroyi), el gato del pajonal (Lynchailurus pajeros)

En términos generales la áreas de las eco-regiones Altos Andes y Puna están menos expuestas a la presión negativa que ejerce el hombre sobre el ambiente natural. Esto se debe a la inaccesibilidad de las regiones y al rigor del clima. En muchas áreas de esta región existen comunidades indígenas con las que se pretende rescatar los conocimientos tradicionales y armonizar la protección de la biodiversidad con el uso sustentable de los recursos por parte de estos habitantes.

De la misma manera que la gran mayoría de las unidades de conservación, la que nos ocupa está expuesta seriamente al impacto producido por el turismo, que en este caso su tendencia es creciente. Compatibilizar estos dos elementos no es tarea fácil pero tampoco es imposible. Con buenos planes de manejo, la toma de conciencia por parte de la población local - la que más se beneficia con el turismo- y también de las autoridades de que las áreas protegidas también son un recurso agotable si no se lo cuida severamente, debe ayudar mucho a mejorar el aparente antagonismo entre uso y sustentabilidad. Otra amenaza que pesa sobre las áreas andinas en general es la codicia de algunos empresarios del sector minero que están siempre al acecho para extender sus yacimientos.

La medida anunciada por las autoridades de la Dirección de Recursos Naturales de Mendoza en cuanto a restringir el uso de embarcaciones dentro de la Laguna del Diamante es, sin lugar a dudas, una resolución loable.